El anticristo. 45

Doy un cierto número de pruebas de aquello que se le metió en la cabeza a esa gentecilla, de lo que puso en labios de su maestro: simples profesiones de fe de bellas almas.

“Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de allí, sacudió el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio a ellos. De cierto os digo que más tolerable será el castigo de los de Sodoma y Gomorra el día del Juicio que el de aquella ciudad.” (Marcos, 6, 11.) ¡Qué evangélico es esto!

“Y cualquiera que escandalizare a uno de estos pequeñitos que creen en mi, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino el cuello, y fuera echado en la mar” (Marcos, 9, 42.) ¡Qué evangélico es esto!

“Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo que teniendo dos ojos ser echado a la Gehenna, donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.” (Marcos. 9, 47.) No se trata precisamente de los ojos…

“También les dijo: «De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios, que viene con potencia».” (Marcos, 9, l.) Mientes muy bien, ¡oh león!

“Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame. Porque…” (“Observación de un psicólogo”: la moral cristiana es refutada por sus porqués; sus argumentos refutan, y esto es cristiano.) (Marcos, 8, 34.)

“No juzgaréis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir”. (Mateo, 7, l.) ¡Qué concepto de la justicia, de un juez justo!…

“Porque si amareis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si abrazaseis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen así también los Gentiles?” (Mateo, 5, 46.) Principio del amor cristiano: en fin de cuentas, quiere ser bien pagado…

“Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” (Mateo, 6, 15.) Muy comprometedor para el susodicho Padre…

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo, 6, 33.) Todas estas cosas, es decir: comida, vestidos, todo lo que hace falta en la vida.

Es un error para hablar modestamente… Poco antes, Dios aparece en calidad de sastre; por lo menos, en ciertos casos…

“Gozaos en aquel día, y alegraos; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos, porque así hacían sus padres a los profetas.” (Lucas, 6, 23.) ¡Oh cínica canalla! Ya se compara con los profetas…

“¿No habéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” (Pablo, a los corintios, I, 3, 16.) Cosas como ésta no serán nunca bastante despreciadas…

“¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?” (Pablo, a los corintios, I, 6, 2.) Desgraciadamente, esto no es sólo el discurso de un loco…

Este terrible mentidor continúa, textualmente, así: “¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de este siglo?”

“¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Porque por no haber el mundo conocido la sabiduría de Dios, a Dios por sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. No sois muchos sabios, según la carne; no muchos poderosos, no muchos nobles. Antes, lo necio del mundo escogió Dios para avergonzarnos a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios para avergonzar lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es: para que ninguna carne se jacte de su presencia.” (Pablo, a los corintios, 1, 20 y sig.)

Para comprender este pasaje, testimonio capital de la psicología de toda moral de chandala, léase la primera parte de mi Genealogía de la moral; en ella se pone de manifiesto por primera vez la contradicción entre una moral noble y una moral de chandala, nacida del rencor y de la venganza impotente, Pablo fue el mayor de los apóstoles de la venganza…

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